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Campeón Mundial de escritura

en Taquigrafía y Maquinilla.

            En 1947 ocurrió en Nueva York un evento sumamente importante en la vida de un puertorriqueño y que es de gran valor histórico. El evento a que me refiero, prácticamente desconocido para muchos, motivado por los cambios en las generaciones, nos llena de orgullo saberlo, o recordarlo. Creo debería ser re-publicado y llevarse al conocimiento de todos los puertorriqueños de nuestra época. De mi parte, entiendo que Puerto Rico tiene una deuda de gratitud y de reconocimiento a este distinguido artista puertorriqueño, el cual motivó el evento.  Me refiero a la proeza realizada por el joven Sixto Febus Rivera en ese año de 1947.

            Hace 56 años, con apenas 29 años de edad, el joven puertorriqueño recibió el Primer Premio como Campeón Mundial en velocidad y exactitud escribiendo en Taquigrafía y Mecanografía, en un torneo en que participaron cerca de 5,000 participantes de todas las regiones del mundo. La historia es la siguiente:

            Para el año 1947, Sixto Febus, un joven emprendedor, ya tenía establecido un colegio con  curriculums de comercio en su pueblo natal de Corozal y varias sucursales en varios pueblos adyacentes. Para esa época, la prestigiosa Compañía de Comercio Internacional Gregg tenía sus oficinas principales localizadas en la ciudad de Nueva York. En conmemoración a sus 100 años de fundación, esta compañía, anunció un Torneo Mundial de taquigrafía y mecanografía.

            Los candidatos pre-aprobados para participar en el torneo tenían un año para prepararse para la competencia la cual se llevaría a cabo en nueva York. El joven Sixto Febus, interesado en participar en dicho torneo, contrató una persona que le atendiera sus colegios de comercio y se dio a la tarea de prepararse para el concurso. Sixto se auto-impuso prácticas diarias de 7 horas en taquigrafía y mecanografía. Para ello, utilizaba una grabadora que le dictaba el trabajo a escribir. Esta práctica la realizó durante el resto del año. Su destreza llegó a tales niveles en la  ejecución de taquigrafía y mecanografía,  que tenía que esperar por sus dictados grabados, pues podía realizar el trabajo en menos tiempo que el limitado tiempo que proveía la grabadora.

            Demás está decir, con su preparación y gran estímulo que existía en el joven Sixto Febus, se sentía un ganador en la futura competencia en Nueva York. Quería llegar a Puerto Rico con su Copa de Primer Premio. Esto nos hace recordar a nuestro querido boxeador Felix "Tito" Trinidad, en su preparación para ganar el Cetro Boxístico Mundial y regresar a la Isla con la faja de Campeón Mundial. ¡Que orgullosos nos sentimos todos cuando lo hizo realidad! La proeza de Don Sixto, hace más de medio siglo, fue muy similar a la de Tito Trinidad en la actualidad

            Llegó el día de la competencia en Nueva York. Sixto fue a vivir esos días al apartamento de un primo que tenía en la ciudad. Se preparó física y mentalmente para su participación. El concurso se llevó a cabo por eliminación. De los 5,000 participantes que aplicaron, ya habían sido examinados cerca de 3,000 cuando Sixto tomó su examen. Un jurado de 45 autoridades en la materia tenía a cargo la selección final de los ganadores. Al terminar el trabajo asignado, los participantes levantaban la mano, indicando que habían terminado su examen. A pesar de su gran esfuerzo, Sixto fue el segundo, en tiempo, entre todos los participantes en terminar y entregar la prueba escrita. Sixto se fue triste y desilusionado al apartamento de su primo al no poder conquistar el anhelado Primer Premio. Él quería y luchó por el primer lugar,  pero, aparentemente tenía que resignarse.

            No obstante, ocurrió algo inusitado. Donde pudo más la exactitud, que la velocidad. Sixto recibió un telegrama al atardecer de ese día, donde le informaban que aunque él había tomado fracciones de segundos más en terminar su prueba, su exactitud, en referencia al trabajo realizado por el participante que terminó primero en tiempo, lo hacía merecedor del Primer Premio. ¡Enhorabuena!

            Esta noticia fue anunciada en la radio y la televisión en Nueva York. Esto bastó para que la gran comunidad puertorriqueña en Nueva York se tirara a las calles a celebrar el triunfo de este humilde puertorriqueño. La Avenida "Prospect" de la ciudad más grande del mundo, se llenó de autos y de gente por más de una milla de longitud los cuales gritaban y celebraban el evento. No quedó un puertorriqueño en la ciudad que no lo celebrara. La prensa, la radio y la televisión estaban por doquier. Agentes de seguridad de la ciudad tuvieron que proveer seguridad al Ganador del Primer Premio, de la gran multitud de personas que querían celebrar, verlo, felicitarlo y abrazarlo.

El joven Sixto Febus recibe La Copa de Oro

de manos de la artista Alma Calvin

            La presentación oficial de los ganadores en el certamen de la Compañía Gregg, se llevó a cabo en el Centro Rockefeller de la Ciudad, donde asistió una concurrencia de cerca de 75,000 personas. Estuvo presente la prensa local e internacional. A solicitud de Sixto Febus y concedido por el Gobierno de Estados Unidos como una excepción, "La Borinqueña", fue cantado en la actividad durante su presentación, en lugar del himno americano. Ese mismo día, en la noche, se ofreció una actividad de comida, baile, y la entrega oficial de los premios. El Joven Sixto Febus, además del reconocimiento mundial, recibió una copa de oro, doce mil dólares y un viaje de una semana a Acapulco, en México.

            Para ese entonces, el joven Sixto Febus veía como de todos los países felicitaban a los concursantes ganadores. Llegaron felicitaciones de todas partes, aún de presidentes de países extranjeros. Llegaron felicitaciones del Presidente de Estados Unidos, Harris S. Truman, el presidente para ese tiempo.

            No obstante, Sixto Febus esperaba una felicitación de Puerto Rico, bien fuera del gobierno, de las entidades culturales, entidades religiosas, del comercio, de cualquier parte, lo importante era recibir algo de su gente en Puerto Rico, lamentablemente nunca llegó felicitación alguna. Ni siquiera llegó una tarjeta postal de felicitación. No fue por falta de información, pues el triunfo del boricua era la primera plana en todos los periódicos internacionales. Eso le dolió a Sixto, el cual decidió regresar de incógnito a Puerto Rico, con su Copa de Campeón Mundial debajo del brazo, sin nadie que lo recibiera. El Campeón Mundial llegó al aeropuerto en San Juan, tomó un taxi y siguió para su pueblo de Corozal. En su pueblo no había recibimiento para él, pues no quiso decirles la fecha de su llegada.  No obstante, ya no estaba interesado en que se celebrara su triunfo. Él pensó, y le dolía, que aunque sus compueblanos sabían de su hazaña, no le enviaron una felicitación cuando él recibió el premio en Nueva York.

            Sixto llegó a su casa y le dio la sorpresa a su mamá y demás familiares con su llegada. Ese día, todos en su casa querían darle una fiesta y comida especial. No obstante, Sixto prefirió irse sólo esa noche al cine, de incógnito, y disfrutar de una película.

Entró al cine calladamente en la oscuridad, y se sentó. No obstante, como siempre ocurre, un curioso notó y gritó enseguida a cuatro vientos sobre su presencia en el cine. Inmediatamente se acabó la película, prendieron las luces se formó una algarabía de felicitaciones. Aunque sus compueblanos no lo felicitaron cuando ganó en Nueva York, lo estaban esperando para felicitarlo en grande cuando llegara. La algarabía que se formó levantó a la gente del pueblo que llevó a Sixto a la plaza de recreo, donde improvisaron una tarima y el pueblo jubiloso no durmió esa noche, celebrando el triunfo. La fiesta era ya de todos.

            Una semana después, su pueblo le rindió oficialmente su bien ganado homenaje. Los diferentes pueblos de la isla enviaron su representación a la actividad. También estuvo presente la radio y la prensa del País. El Sr. Rafael Quiñónes Vidal, "el de la famosa "pesetita voladora" que tanto queremos y recordamos con cariño", estuvo a cargo de la ceremonia. Don Rafael ya conocía al jovencito Sixto Febus de Corozal desde que tenía doce años, pues había participado y ganado, exponiendo su arte de poeta, declamando sus poesías en el Programa Tribuna del Arte que presentaba Don Rafael.

            En el acto de homenaje al Campeón Mundial de Taquigrafía y Mecanografía, participaron los mejores músicos, cantantes y artistas que había en Puerto Rico para esa época. Amenizaron la actividad las famosas orquestas de Rafael Muñoz y la de César Concepción. Fue un gran día para los asistentes, un acto digno de recordar y de llevar esta información histórica a nuestros hijos y nietos. ¡Cuántos de nosotros desearíamos haber estado presente en ese bien merecido homenaje a Don Sixto! Gracias a Dios este Campeón Mundial todavía está con nosotros.

            Claro está, ese versátil joven puertorriqueño eventualmente se transformó  en el ilustre hombre puertorriqueño, el Dr. Sixto Febus Rivera. Don Sixto Febus vive actualmente en Bayamón, Puerto Rico, donde a sus 85 años continúa realizando sus obras de arte y su labor humanitaria. Entre sus obras más destacadas más recientes está el retrato del Monseñor Roberto González Nieves, Arzobispo de San Juan. Una obra considerada al nivel de las pinturas realizadas por los grandes exponentes clásicos de pintura

            Aunque la Legislatura puertorriqueña le rindió recientemente un homenaje a este ilustre puertorriqueño, y se hizo una exposición de algunas de sus obras en el Capitolio, el reconocimiento por parte del pueblo y de la prensa, ha sido muy limitado Pocos puertorriqueños conocen la labor titánica de este humilde boricua.

            La gran diferencia es que ahora Don Sixto es Campeón Mundial del Arte, en "Todos los Pesos". A su gran triunfo, le siguieron muchísimos más. Cincuenta y seis años después de ganar el Premio Mundial de agilidad en la escritura en Taquigrafía y Mecanografía, aún lo tenemos con nosotros con títulos de Campeón como Pintor Internacional, Campeón en Restauración de Obras de Arte, como Poeta, como Escritor, como Filántropo, como Maestro, como Políglota, y para simplificar y abreviar, Sixto Febus, nuestro Campeón de Todos los Pesos en el Arte y Cultura. El recrear, en la actualidad, estas andanzas de este genial artista, sería como decirle durante su existencia:

            Don Sixto, Gracias... a nombre del Pueblo de Puerto Rico. Nuestro Pueblo te quiere tanto como tú a él. No te olvidamos.

            No hay duda que sus expresiones en el arte pictórico a través del pincel, lo hacen merecedor del título honorario "El Pincel de Dios", que le adjudicó el conocido escritor Caborrojeño, Don Sifredo Lugo Toro (Zahorí).

 

 

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